23 abr. 2010

Pruebas de diagnóstico

Siento no poder estar publicando más entradas, pero el tiempo que tengo es finito (ojalá fuese más gordito). A partir del verano creo que podré ir publicando más entradas de la serie, pues tengo muchas ideas en mente.

Pero no podía dejar de mencionar que esta semana que entra tendremos en los institutos de Andalucía las pruebas de diagnóstico. En efecto, parece ser que la educación andaluza está enferma, y para curarla hay que saber qué tiene.

Mi corta experiencia no me permite juzgar estas pruebas con mucha fiabilidad. A priori me parece una buena idea: analizar el estado de salud cognitiva del alumnado en distintos momentos, para saber qué medidas adoptar. Además, al propio centro le puede servir de referencia el resultado obtenido, para saber si está haciendo las cosas bien o no, comparando su resultado con años anteriores. Algo parecido sucede con la selectividad: a mí personalmente me gusta saber si he hecho mis deberes debidamente, y el que los alumnos saquen un resultado aceptable me resulta gratificante.

No señor, no me parece una mala idea. Claro que algunos centros están más desfavorecidos socialmente que otros. Pero se trata de competir con uno mismo. Un poco de competencia siempre viene bien.

El problema es que quizás no se haga del todo bien. Hay mucha gente que recela de la utilidad de tales pruebas. Yo mismo, me planteo si este trabajo extra merece la pena. Además del descuadre que supone para los profesores, el desajuste de las aulas del centro y la pérdida de clases del alumnado afectado y del no afectado. Y encima corrige las pruebas cuanto antes y sin llevártelas a tu casa... Seguro que es mejorable.

Pero yo quiero romper una lanza en favor de las pruebas de diagnóstico, quizás en el futuro nos parezcan lo más normal del mundo.

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